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NUEVO SUBSIDIO HABITACIONAL TRANSITORIO: Medida de tiempos de crisis que transparenta el agotamiento de la política habitacional chilena

Para potenciar al sector de la construcción, que es uno de los más afectados por la crisis mundial, y que a la vez tiene mayor incidencia en el empleo, el gobierno de la concertación implementó el subsidio habitacional extraordinario para la adquisición de viviendas económicas y préstamos de enlace a corto plazo a las empresas constructoras. Este subsidio tiene un valor que varía entre las 380 a 520 UF dependiendo de la comuna, sólo podrá ser aplicable a viviendas construidas durante el primer semestre de 2009 y que su precio de venta no exceda las 950 UF.

El subsidio está actuando como un salvavidas para las grandes empresas constructoras, haciendo que reactiven proyectos detenidos por la crisis, ya que el gobierno les asegura la demanda, y les presta el 25% de total de los subsidios para que lo inviertan en la obra.

Si bien la aplicación del subsidio extraordinario debería traer asociada una disminución del desempleo, es inquietante la similitud que tiene con el sistema de subsidio impulsado por el gobierno militar en los años 80, que hizo crisis en 1997, ya que olvida elementos que tuvieron los sistemas de susidios posteriores como la postulación colectiva, el subsidio a la localización, o la adquisición de viviendas sin deuda. Si se replica el sistema pre 1997 es justo inferir que también se replicarán sus falencias como la mala calidad de las construcciones, la segregación socio espacial, y el crecimiento disfuncional de la ciudad. Esto hace pensar que existe por parte del gobierno un reconocimiento a que el sistema de las EGIS (Entidades de Gestión Inmobiliaria Social) y del Fondo Solidario de Vivienda, no son una herramienta efectiva para construir viviendas, y que ante esta realidad, y la necesidad de aumentar la producción decidieron volver al fracasado sistema anterior.

Aunque este subsidio tiene el carácter de extraordinario y su aplicación será transitoria, da muestras de que la política habitacional chilena se encuentra agotada, y que a su vez es subsidiaria de intereses económicos que tienen poco que ver con las necesidades de viviendas dignas que tienen los pobladores.

La Autogestión de los Pobladores: Un Nuevo Capítulo en la Política Habitacional Chilena

En 2006 se cumplieron 100 años de la existencia de una política habitacional en chile, ese mismo año varios grupos de allegados de Peñalolén buscando la posibilidad de seguir viviendo en la comuna que los vio nacer junto a sus familias, protagonizaron varias tomas de terrenos, las que desencadenaron violentos enfrentamiento entre la policía y los pobladores, obligando al gobierno a reformar la política habitacional, incorporando un subsidio a la localización, para hacer viable la construcción de viviendas sociales dentro del radio urbano de las grandes ciudades. Hoy se comienza a escribir un nuevo capítulo de la política habitacional chilena, esta vez conducida por los pobladores, los que desde organizaciones populares están auto gestionando la construcción de sus viviendas, terminando con las principales características históricas de la política habitacional chilena: la exclusión territorial y la contención social

Ley de habitaciones obreras
Para frenar el estallido social provocado por la naciente clase obrera que se movilizaba para mejorar sus condiciones sociales, en 1906 el gobierno implementó dos medidas, más represión policial, y la promulgación de la ley de habitaciones obreras. La promulgación de esta ley es un hito que marca el inicio de la política habitacional chilena, y el objetivo de su promulgación es el reflejo del espíritu, con el que esta política ha operado casi ininterrumpidamente por más de 100 años. En los 19 años de vigencia de la Ley se demolieron todos los conventillos donde habitaba la clase obrera en Santiago, remplazándolos por cites ocupados por la clase media, sentando el primer precedente de una de la principales características que tendrá la política habitacional chilena, sacar a los pobres del centro de la ciudad y ubicarlos en sectores periféricos, modelando un mercado de suelos excluyente.

De la Autoconstrucción al Estado Constructor
En los años 30’ aparece la Caja de la Habitación Popular y los sistemas de ahorro y crédito que se consolidan en los años 60’ gracias a la “Alianza para el Progreso” (programa de ayudas sociales y económicas de EE.UU. para contener a los sectores populares de Latinoamérica, en el marco de la guerra fría). La década de los 60’ es uno de los períodos de mayor tasa de crecimiento de las grandes ciudades por efecto de la migración campo-ciudad, esta explosión demográfica desencadenó la aparición de tomas y ocupaciones ilegales de terrenos, a los que en el gobierno de Eduardo Frei M. se buscó dar solución a través de la operación sitio, la que consistía en regularizar las tomas, dando títulos de propiedad a quienes ocupaban un terreno, este saneamiento de títulos era acompañado por un programa de autoconstrucción. El gobierno de la Unidad Popular consideró la autoconstrucción como una medio de explotación de mano de obra barata, y potenció la construcción estatal de viviendas sociales, es en este periodo, entre los gobiernos de Frei M. y Allende en que la política habitacional chilena abandona por un breve lapso de tiempo sus características de exclusión y contención social.

El Subsidio Habitacional
Con el golpe militar de 1973 comenzó un proceso de ocupación y control militar de todo el país. La política de vivienda social no sufrió un cambio automático, pero al igual que otras políticas públicas fue reformada en el marco del modelo neoliberal abrazado por el régimen pinochetista a finales de los 70’s. En 1978 y con el objetivo principal de terminar con el déficit habitacional acumulado, el MINVU al alero de los “Chicago Boys”, elaboró el instrumento que hasta el día de hoy garantiza la producción masiva y sostenida de viviendas sociales: El subsidio habitacional. El subsidio es un incentivo a la participación de empresas constructoras en la construcción del parque habitacional, un subsidio a la demanda y orientado al mercado, que en la práctica subsidia a la oferta, ya que es el Estado quien paga directamente a las empresas constructoras. Durante la primera mitad de los años 80’ la producción de viviendas sociales con el subsidio habitacional se aplicó casi exclusivamente en la erradicación de campamentos, principalmente en las comunas del centro-oriente de Santiago, con el objetivo de terminar con las distorsiones que crean asentamientos irregulares sobre el valor del suelo en sectores centrales, moldeando una ciudad aun más excluyente, con comunas para ricos y comunas para pobres. El arranque de la producción masiva y sostenida de viviendas sociales se dio en 1985 de la mano de un puñado de empresas, que aprovechando las condiciones de la crisis del 82 se hicieron de grandes predios agrícolas, a precios muy bajos, en las afueras de las grandes ciudades. La capacidad anual de producción de viviendas aumentó año a año pasando de 50.000 en 1985 a 100.000 en 1996, los gobiernos de la concertación mantuvieron el modelo del subsidio, y lograron conseguir records de producción habitacional únicos en Latinoamérica, hasta que en 1997 producto de graves crisis administrativas en el gobierno, al fenómeno mediático de las casas copeva, a la crisis asiática, y al aumento del valor del terreno, se terminó con la tendencia al crecimiento sostenido de la producción, la viviendas sociales aumentaron su costo, dejando a los más pobres sin la posibilidad de adquirirlas. Para garantizar soluciones habitacionales a los más pobres el gobierno reforma la política habitacional incorporando un programa de viviendas sin deuda, al que se postula colectivamente, esta reforma no logra alcanzar la masividad anterior, y el aumento del valor del terreno, hace que sea imposible aplicarla en el interior del radio urbano de las grandes ciudades.

La aplicación masiva de la política habitación liberal concebida en dictadura, junto a la liberación del límite urbano, modeló grandes ciudades en extensión, caracterizadas por la segregación espacial, densidades habitacionales elevadísimas en terrenos periféricos carentes de equipamiento, urbanización y conectividad.

La Autogestión Popular
En 200nbabanner6 y ante la imposibilidad de conseguir viviendas dentro de su comuna de origen, o en cualquier otra dentro del radio urbano de Santiago, los pobladores de Peñalolén organizados en comités de allegados, se tomaron terrenos buscando satisfacer sus necesidades habitacionales, estas tomas fueron violentamente reprimidas por las fuerzas policiales, pero los pobladores persistieron en sus intentos, lo que generó un clima de violencia y descontento civil que alcanzó a desestabilizar al gobierno, esto, sumado a escándalos mediáticos como las casas enanas puso nuevamente en tela de juicio a la política habitacional, y el gobierno tuvo que introducir nuevas reformas, incluyendo un subsidio a la localización el que pretendía posibilitar la construcción de viviendas sociales dentro del radio urbano de las grandes ciudades, de esta forma la derrota militar sufrida por los pobladores, se transformó en una victoria política. Los comités de allegados devinieron en movimiento, los pobladores se organizaron para postular al subsidio habitacional. Muchos fueron los problemas que debieron superar para lograr concretar los proyectos, pero esto les permitió entender cuáles eran los puntos débiles de la política habitacional y cual finalmente era su piedra de tope, problemas como la dificultad de encontrar terrenos hábiles, la lentitud e inoperancia de las EGIS (Entidades de Gestión Inmobiliaria Social), el poco interés de las empresas constructoras por ejecutar las obras, hizo finalmente entender que la piedra de tope de la política habitacional chilena eran las empresas privadas que actuaban como intermediarias entre los fondos públicos entregados por el estado para las construcción de viviendas, y los pobladores que las necesitaban con urgencia. El movimiento entonces formó una empresa constructora y EGIS, para autogestionar proyectos de vivienda social de calidad, emplazados en la comuna que los vio nacer. La necesidad de vivienda logró motivar la organización popular, el Movimiento de Pobladores en Lucha fruto de esa organización ha avanzado no solo en la lucha por la vivienda digna, también ha luchado por otras reivindicaciones sociales como la salud, la educación, y el trasporte, es decir, por la vida digna, así por primera vez este instrumento de contención social llamado política habitacional ha tenido la función inversa, transformándose en un catalizador de las demandas sociales. Así vemos como la organización de los pobladores ha logrado torcer las principales características históricas de la política habitacional chilena, comenzando a escribir un nuevo capítulo de esta, ahora marcada por la integración socio espacial, y la participación activa de la organización popular en la gestión de los proyectos.

Este nuevo capítulo de la política habitacional chilena recién comienza a escribirse, los primero proyectos autogestionados están en proceso de desarrollo, las obras aun no han comenzado, y los desafíos que planteará la concreción de estos proyectos pondrán a prueba la posibilidad real de cambiar el eje tradicional de la política habitacional. El triunfo de los pobladores marcará un antes y un después, en la lucha por la vida digna.

Matias Mlynarz
Arquitecto

Subsidio Habitacional Rural

Las soluciones de hoy, problemas de mañana.

“…ciudades de gran extensión territorial, sin límites claros y con bajos niveles de densidad habitacional, ocupando ricos suelos agrícolas, suena a cuento repetido, pero quienes implementan hoy las políticas públicas en materia habitacional parecen no haberlo aprendido.”

Con el objetivo de disminuir el déficit habitacional rural el estado de chile ha implementado políticas públicas que han tenido excelentes resultados cuantitativos, pero dejan fuertes interrogantes con respecto a las consecuencias colaterales de su aplicación, y sobre los problemas que ocasionaran en el futuro las soluciones implementadas en el presente.

El subsidio habitacional rural es un programa impulsado por el gobierno que tiene como objetivo la construcción de viviendas sociales para las familias que viven en condiciones de pobreza en zonas rurales. El Estado entrega para la construcción de estas viviendas un monto que oscila entre las 220 y 300 UF las que se suman al ahorro exigido de 10 UF. El resultado es una vivienda de aproximadamente 38 m² con dos dormitorios, un baño y un estar-comedor-cocina.

Dentro de las exigencias para postular a este subsidio están las factibilidades de servicios de agua potable y alcantarillado, en la práctica, estas no pueden ser exigibles, ya que generalmente en las zonas rurales, incluso en los casos en que se cuenta con sistemas de agua potable rural, estos, no contemplan alcantarillado. Otra de las condiciones para postular es ser propietario del terreno donde se emplazará la vivienda, en la práctica tampoco puede ser exigible ya que la subdivisión predial mínima en sectores rurales es de 5.000 m² lo que hace difícil que una familia que vive en condición de pobreza pueda ser propietaria de un terreno de esas dimensiones. Para hacer factible la aplicación de este subsidio se ha permitido que los beneficiarios obtengan agua de pozos o norias, y que las aguas servidas sean depositadas en fosas sépticas. También se permite que los beneficiarios puedan obtener el subsidio sin ser propietarios del terreno, siempre que el propietario les dé un permiso notarial de uso.

Como generalmente sucede con las políticas habitacionales aplicadas en chile desde la década de los ochenta, el subsidio habitacional rural ha tenido muy buenos resultados cuantitativos, lo que ha permitido bajar el déficit habitacional en zonas rurales, tanto así, que en los últimos años ha sido difícil entregar todos los subsidios presupuestados debido a la baja demanda que han teniendo. Pero al igual que en los subsidios urbanos,  que también arrojan resultados récores en América Latina, se esconde una serie de deficiencias de la calidad de las viviendas como objetos, y de la interacción de estos con el medio en el que se emplazan, en el caso de los urbanos con la ciudad, en el caso de los rurales con el campo.

La aplicación del subsidio habitacional rural ha fomentado la transformación de extensos  terrenos anteriormente agrícolas, en zonas ambiguas, donde no se cuenta con las comodidades, de urbanización, conectividad y equipamiento propias de la ciudad, pero tampoco se pueden realizar actividades silvoagropecuarias productivas, debido a la fragmentación de los terrenos, y al uso habitacional que se da a la mayoría de estos. Estas zonas ambiguas son futuras ciudades disfuncionales, que plantearan una gran cantidad de dificultades que afectarán el desarrollo de sus habitantes, ciudades de gran extensión territorial, sin límites claros y con bajos niveles de densidad habitacional, ocupando ricos suelos agrícolas, suena a cuento repetido, pero quienes implementan hoy las políticas públicas en materia habitacional parecen no haberlo aprendido.

Establecer límites entre el suelo urbano y el rural, optimiza el gasto en obras de urbanización, transporte y equipamiento, y a la vez permite la utilización eficiente del suelo rural en actividades productivas. Si los trabajadores agrícolas necesitan vivir cerca de los centros productivos, el estado debería subsidiar la fundación de nuevos villorrios, bien urbanizados y con límites claros, con densidades habitacionales medias, permitiendo también descomprimir otros centros urbanos más poblados, así sus habitantes podrían mejorar su calidad de vida, y el suelo agrícola quedaría un poco más libre de especulaciones inmobiliarias, pudiendo ser empleado de mejor manera en actividades que aporten al desarrollo productivo del país.

La Vivienda Social en Chile

A continuación trascribo el capítulo de mi memoria de proyecto de título donde hago una pequeña reseña sobre el desarrollo de la vivienda social en Chile. Es un resumen que busca en pocas palabras decir mucho por lo que se omite y reduce mucha información, de cualquier forma es útil para aproximarse al tema. La mayor cantidad de información de esta reseña la obtuve del libro “Los con techo: un desafió para la política de vivienda social” texto que recomiendo leer. 

2. La vivienda Social en Chile.            

             2.1 Antecedentes generales. 

La vivienda social en Chile es un proceso que comenzó a principios del siglo XX con los Consejos de Habitaciones Obreras que construyeron “Cités” y “Conventillos”, sentando las bases sobre los estándares higiénicos y habitacionales, lo que se tradujo en la reducción de enfermedades y mortandad infantil. En los años 30’ aparece la Caja de la Habitación Popular y los sistemas de ahorro y crédito que se consolidan en los años 60’ gracias a la “Alianza para el Progreso” (programa de ayudas sociales y económicas de EE.UU. para Latinoamérica en el marco de la guerra fría)…   (Continuar lectura)

          



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